Un día un campesino compró
un pichón de gavilán y lo crió en su casa
en medio de sus gallinas.
El pequeño gavilán creció como una gallina
y su actuar era el de una gallina más
En la región vivía un naturalista que le gustaba
estudiar el comportamiento de las aves rapaces
y se consideraba un especialista en la materia.
Su sorpresa fue grande cuando
descubrió un gavilán entre las gallinas.
-¿Qué hace ese gavilán entre las gallinas?
le preguntó al campesino.
-Ya no es un gavilán, porque en todo
se comporta como una gallina.
El naturalista sintió que algo
debía hacer por aquel gavilán.
Y le pidió al campesino que le permitiese
intentar hacer volar al gavilán.
-Sería inútil, le contestó el campesino,
ya es una gallina y siempre lo seguirá siendo.
-Eres un gavilán, le increpó el naturalista
sosteniéndole entre sus manos,
y tu misión es volar hacia alturas infinitas.
Abre tus alas y vuela.
El gavilán miró hacia los lados y salió
corriendo a donde estaban las demás gallinas.
El no se rindió y pidió hacer una nueva prueba.
Se subió a la azotea de la casa,
y desde allí intentó hacer volar al gavilán.
El gavilán miró a los cielos y al corral y,
de pronto, se fue donde estaban las gallinas.
El naturalista tampoco se dio por vencido.
Seguía convencido de que el gavilán
es gavilán en todas las situaciones.
Lo llevó a la cumbre de una montaña.
El naturalista, como dije anteriormente,
conocedor de las costumbres de las aves rapaces,
lo tomó firmemente, lo puso en dirección al sol
para que contemplase el infinito del universo,
y lo lanzó al vació.
Al principio pareció que iba a despeñarse.
De repente, abrió sus enormes alas,
enderezó su cuerpo, y con un característico
graznido, se elevó sobre sí mismo
y emprendió el más majestuoso
vuelo que jamás había soñado.
Pd. La foto es un pichón de Gavilán Primito que estaba posado en el techo de mi camioneta.