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domingo, 22 de febrero de 2026
Cátedra de San Pedro. La unidad es fuerza.
viernes, 20 de febrero de 2026
Ayuna de críticas hoy.
lunes, 16 de febrero de 2026
Prepárate para el desierto. La Cuaresma se acerca.
✨💫🌿📖🪔💫✨
16 de febrero.
Prepárate para el desierto. La Cuaresma se acerca.
¿De qué "ruido" necesitas ayunar para escuchar mejor a Dios?
Esta pregunta es un dardo directo al corazón de nuestra rutina actual. El "ruido" hoy en día rara vez es solo acústico; es, sobre todo, mental y digital.
Identifica el "Ruido" Moderno:
➡️ El ruido de la prisa.
➡️ El ruido de la comparación.
➡️ El ruido del juicio.
➡️ El ruido de la notificación.
➡️ El ruido de la distracción.
El reto: Intenta vivir momentos de silencio absoluto (sin música, sin podcasts, sin pantallas) al menos 15 minutos al día. En ese vacío es donde la voz de Dios suele resonar con más claridad.
Como dice la tradición franciscana de "Paz y Bien", el desierto no es un lugar de castigo, sino de reencuentro y libertad. Es vaciarse de lo innecesario para llenarse de lo esencial.
¿Y tú? ¿Sientes que hay algún "ruido" específico que te esté costando más soltar en este inicio de Cuaresma?
Mi camino de fe.
✨💫🌿📖🪔💫✨
domingo, 13 de mayo de 2018
Madre, no te canses de luchar.
Madre,
ante la incomprensión de un hijo...
¡No te rindas!
Ante la desobediencia de otro...
¡No te rindas!
Ante un hijo drogadicto...
¡No te rindas!
Ante el/la que vive sólo de apariencias
y para redes sociales...
¡No te rindas!
Ante los problemas económicos...
¡No te rindas!
Ante un desastre en tu familia...
¡No te rindas!
Ante una familia que tuvo que separarse...
¡No te rindas!
Ante las muchas cosas que
algunos días te salen mal...
¡No te rindas!
Ante la incomprensión
de los que más quieres...
¡No te rindas!
Ante un estado depresivo...
¡No te rindes!
Ante la falta de fe y de esperanza...
¡No te rindas!
Ante una enfermedad
que quiere dominarte...
¡No te rindas!
.:*:.Hasta la próxima Ruta, Dios mediante. Bendiciones Infinitas. Paz y Bien..:*:.
ante la incomprensión de un hijo...
¡No te rindas!
Ante la desobediencia de otro...
¡No te rindas!
Ante un hijo drogadicto...
¡No te rindas!
Ante el/la que vive sólo de apariencias
y para redes sociales...
¡No te rindas!
Ante los problemas económicos...
¡No te rindas!
Ante un desastre en tu familia...
¡No te rindas!
Ante una familia que tuvo que separarse...
¡No te rindas!
Ante las muchas cosas que
algunos días te salen mal...
¡No te rindas!
Ante la incomprensión
de los que más quieres...
¡No te rindas!
Ante un estado depresivo...
¡No te rindes!
Ante la falta de fe y de esperanza...
¡No te rindas!
Ante una enfermedad
que quiere dominarte...
¡No te rindas!
Mañana
te sentirás
orgullosa
de ti misma
y darás gracias
a la vida
por la familia
que ayudaste
a crear.
jueves, 4 de enero de 2018
4 de Enero. Madre.
¿Puede acaso una mujer olvidarse del niño que cría, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella lo olvidara, yo no te olvidaría a ti (Isaías 49,15).
Parece que nuestro cerebro, cuando muere, lo borra todo, para dejar sitio a una sola imagen la de la madre. Creo que es justamente así. He oído a ancianos, endurecidos por la vida, morir con ese suspiro: "¡Madre!". Conozco enfermos que han sufrido alguna embolia y son incapaces de hablar pero todavía consiguen exclamar: "¡Madre mía!".
El deseo de maternidad es desbordante, como demuestran las mujeres que piden a la ingeniería genética un hijo a toda costa. Las pupilas de la hembra de la especie humana se dilatan, instintivamente, de placer a la vista de un niño. No hay experiencia humana más visceral que la maternidad. Basta observar a una madre que sufre por una enfermedad, por un trastorno o por la muerte de un hijo. Es como si se desgarrara algo, al mismo tiempo, en su cuerpo y en su espíritu.
A pesar de todo, una madre puede olvidar a su hijo, puede abandonarle en el tren, en el baño de un motel o en el cubo de la basura.
Tú, Dios, no. El amor de una madre y el tuyo no resisten comparaciones.
Entonces, ¿de qué tener miedo?
miércoles, 3 de enero de 2018
3 de Enero. La paz de Jesús es Jesús.
La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, os la doy yo (Juan 14,27).
La paz de Jesús es Jesús. No es la frase bonita de catecismo u homilía; es una realidad. Quien le acoge como Hijo de Dios, no puede dejar de acoger en él a todos los hombres y mujeres. Porque en Jesús "no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3,28).
El cristiano no tiene enemigos a los que combatir., sino hermanos y hermanas con quienes buscar el diálogo, la verificación, la solución pacífica de los problemas, por más difíciles que puedan ser.
¿Qué es la paz del mundo? La historia tiene algo que decir. Es el fuerte quien aplasta al débil. Existe el miedo al otro. Y de ahí arranca la carrera de armamentos, la acumulación de armas cada vez más poderosas y terribles. Hay dictaduras (bajo el Soviet, los pueblos del ex imperio estaban... en paz). Se hace la guerra a costa de los pueblos más pobres: la URSS y Estados Unidos se combatían entre sí en Asia, en Medio Oriente, en África.
"¿Y los cristianos que han sido responsables se guerras más o menos santas, que han bendecido las armas, que...?"
Han pecado. Tenían a Jesús en los labios, pero no en el corazón.
Sin Jesús, la paz es sólo una palabra.
martes, 2 de enero de 2018
2 de Enero. La sonrisa de Dios.
Porque yo sé bien los proyectos que tengo sobre vosotros -dice el Señor-, proyectos de prosperidad y no de desgracia, de daros un porvenir lleno de esperanza (Jeremías 29,11).
La sonrisa de Dios es leal y abierta, porque corresponde siempre a los proyectos de su corazón, proyectos de paz y no de desventura. La sonrisa de los hombres y de las mujeres pueden ser falsa y engañosa, porque puede esconder un corazón cargado de proyectos de desdicha.
La paz se siente estimulada con la sonrisa, las palabras hermosas, las declaraciones que ensalzan, los galanteos y los cortejos, pero brota únicamente de los proyectos del corazón.
Cuando la sonrisa de la paz no brota de un corazón lleno de proyectos de paz, proliferan los pacifistas violentos, intolerantes y despectivos con todos los que no piensan como ellos, que apoyan a los tirios y odian a los troyanos, que aman a los troyanos y odian a los tirios, que se movilizan alternativamente, que organizan manifestaciones de protesta y en contra.
Estos pacifistas ocupan las primeras páginas de los periódicos, pero no sirven para un futuro cargado de esperanza. Los que tienen la sonrisa de Dios no están siempre "en contra". De nada. Están "a favor". De todos.
Y actúan como Dios, sin ruido, por un futuro cargado de esperanza, para todos.
Y actúan como Dios, sin ruido, por un futuro cargado de esperanza, para todos.
lunes, 1 de enero de 2018
1ero de Enero. El Dios que necesitamos.
Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su gracia. Que el Señor vuelva hacia ti su rostro y te conceda la paz. (Números 6,24-26).
Un rostro que resplandece es un rostro que sonríe. En la especie humana, la única que sonríe, es el rostro femenino el que mejor expresa la sonrisa que ilumina y hace resplandecer el semblante.
Este texto de la Biblia, al tiempo que recuerda que Dios es mujer además de hombre, y madre además de padre, augura a los hombres y las mujeres, un Dios de rostro risueño, bueno, hermoso, materno.
El Dios que necesitamos.
La vida sería un peso inaguantable si no encontráramos rostros hermosos y buenos, que nos sonríen. El pensamiento de un Dios que nos mira, en todo el tiempo y lugar, con rostro ceñudo y serio, convertiría nuestra vida en una existencia triste, sería imposible.
Han sido los hombres quienes han inventado un Dios amenazador y siempre malhumorado. Luego, para librarse de él y sobrevivir, han tenido que recurrir al ateísmo.
Un Dios que nos mira con un rostro iluminado por una sonrisa femenina, infinitamente hermosa y dulce, que nos da la paz. Ama la paz y la construye solo quien se compromete cada día, al igual que Dios, en ir al encuentro de los demás con un rostro que resplandece.
domingo, 14 de mayo de 2017
Ser Madre y ser Hijo.
jueves, 2 de febrero de 2017
Un año para cultivar valores. Febrero: Calidad humana.
sábado, 14 de enero de 2017
El diploma más importante.
Mientras alguien se preocupe por Dios estará ligado a la paz, al amor y a la alegría. José de Sousa Nobre.
Los Pérez García eran una familia de esas que se llaman "familia tipo". Papá, mamá, un hijo y una hija. Los papás trabajaban todo el día para que sus hijos tuvieran una buena educación y para poder comprar todos los libros que fueran necesarios. Los obligaban a estudiar inglés y, desde chiquitos, les enseñaron la importancia de tener un título universitario. Por eso, cuando Jorge les dijo que iba a ser médico, dieron un salto de alegría, llamaron a todos los parientes y amigos e hicieron una fiesta.
Y ni qué decir cuando recibió el diploma de honor. Colocaron una pancarta de felicitación, para que no quedara ningún vecino sin enterarse de que su hijo era un "doctor".
Todo iba bien hasta que, durante la cena, Jorge les contó lo que iba a hacer.
- Voy a ser médico sin frontera -dijo muy serio.
- ¿Médico de frontera? ¿Qué es eso? -preguntaron los papás.
- Voy a ir a ejercer la medicina en países muy pobres, donde casi no hay médicos; lugares en donde hay guerra y la gente ha sido expulsada de su casa.
Los padres no salían de su asombro. Sentían que el mundo se les caía encima. Todas las ilusiones de verlo como uno de los médicos más importantes se terminaban. Ellos habían imaginado que su hijo tendría una casa lujosa, hasta con piscina, parrilla y lugar para varios autos en el garaje. Pero ahora, todo eso se hacía humo.
- ¿Me quieres decir para qué pagué tantos años de inglés y para qué nos esforzamos tanto con tu madre para que tuvieras una buena educación? ¿Me quieres decir para qué estudiaste tanto? ¿Para ir a un lugar peligroso y lejos de casa?, -dijo el padre cuando recuperó el aire.
-Justamente para eso. Siempre pensé que para hacer una cosa así, había que estar bien preparado, tenía que saber otro idioma y tenía que aprovechar al máximo todo lo que pudiera mientras estaba estudiando. No entiendo cómo me dicen una cosa así. Es cierto, ustedes siempre se preocuparon por mi hermana y por mí. Yo aprendí desde chiquito la importancia de ocuparse de los otros y me di cuenta que tenían razón, que lo más lindo que nos puede pasar en la vida es vivirla ayudando a los demás. ¿Ustedes no fueron felices viviendo para nosotros? Bueno, yo ahora quiero vivir para otros que me necesitan, pero si les parece tan mal, no lo hago, no me gustaría que sufran por mi culpa.
Los papás de Jorge se levantaron de la mesa y abrazaron a su hijo. En ese momento comprendieron que su hijo tenía algo mucho más valioso que un diploma de honor, tenía un corazón maravilloso y aunque un día quisieron poner una pancarta, ya habían aprendido que no era necesario.
Adaptación: Angélica M Zambrano P. @Angelicamzp974
Página oficial de: Médicos sin Frontera.
jueves, 12 de enero de 2017
Mi Cristo Roto. ¡¿Quién te partió la cara?!
![]() |
| Cristo Sindónico de Córdoba |
Dichosos los que construyen la paz, porque Dios los llamará sus hijos. Mateo 5,9.
Cristo, yo había oído muchas veces esta amenaza en labios trémulos por el odio:
“¡MIRA QUE TE PARTO LA CARA!” Y siempre pensé que todo suele quedar en un puñetazo, un bofetón, una cuchillada en la mejilla. Sólo en Ti se ha cumplido literalmente la brutal amenaza, te han partido la cara de un solo tajo.
Yo se la hubiera restaurado, pero Él me lo prohibió. Por eso me dedico en un juego de fantasía y cariño, a restaurársela idealmente, colocando sobre su cabeza sin facciones, las caras que para mi Cristo, ha soñado el arte universal. Consumo en este juego, museos, colecciones, galerías, catedrales, pinacotecas. Todo va pasando por el tajo de su cara en un desfile lento, y me siento Velázquez o Juan de Meza, con un patetismo barroco, o Montañés con olímpica belleza, o Leonardo, de infinita tristeza.
Pero desde hace unos días, he tenido que renunciar también al consuelo de este juego, ¡el Cristo roto es terrible en su exigencia!, no concibe treguas, y me lo ha prohibido también. Yo creí al principio que le gustaba, al menos lo toleraba silencioso, hasta que un día me interrumpió severamente:
- ¡BASTA! No me pongas ya más caras, he tolerado tu juego demasiado tiempo. ¿No acabas de comprenderlo? No me pongas más esas caras que pides de limosna, al arte de los hombres. ¡Quiero estar así, sin cara! Prometiste que jamás me restaurarías… a no ser, que quieras ensayar otro juego, ponerme otras caras. Esas… sí las aceptaré.
- ¿Cuáles Señor? Te las pondré enseguida. Dime qué caras y te las pongo.
- Temo que no lo entiendas, incluso que te escandalices como los fariseos... Me refiero a otros rostros, pero reales, no fingidos como los que inventabas, y que son también míos, como el que me cortaron de un tajo.
- Ahh, ya creo adivinar Señor, te refieres a las caras de los santos, de los apóstoles, de los mártires…
- Esas caras en verdad, son mías. Nadie me las niega ni me las regatea. Pero yo quiero otras, las reclamo, muy pocos se atreverían a ponérselas, Yo sí.
Hizo un descanso, como para tomar fuerzas. Respiró profundamente. Yo estaba asustado, tenía miedo, pero no había remedio. Entonces me dijo:
- Oye, ¿No tienes por ahí un retrato de tu enemigo? De ese que te tiene envidia y que no te deja vivir; del que interpreta mal por sistema todas tus cosas, del que siempre va hablando mal de ti, del que te arruinó, del que dio malos y decisivos informes sobre ti, del traidor que te puso una zancadilla, del que logró echarte del puesto que tenías, del que te denunció, del que te metió en la cárcel...
- Cristo, ¡no sigas!
- Es demasiado, ¿Verdad?
- Es inhumano, es absurdo…
- ¿Te has fijado bien en la cara de los leprosos, de los anormales, de los idiotizados, de los mendigos sucios, de los imbéciles, de los locos...?
- ¿Y...? ¿Y me vas a decir Cristo, que esas caras son tuyas y… y que te las ponga? No, no, imposible.
- ¡Espera! no acabo aún... Toma bien nota de esta última lista y no olvides ningún rostro: Tienes que ponerme la cara del blasfemo, del suicida, del degenerado, del ladrón, del borracho, del asesino, del criminal, del traidor, del vicioso. ¿No has oído?
¡Necesito que pongas todos esos rostros sobre el mío!
- …No, no Señor… -contesté— ¡No entiendo nada! ¿Todos esos rostros miserables y corruptos sobre el tuyo, sagrado y divino?
- ¡Sí, así lo quiero! ¿No ves que todos ellos pertenecen a esta pobre humanidad doliente creada por mi padre? ¿No te das cuenta que yo he dado la vida por todos?
Quizá ahora comprendas lo que fue la Redención.
Escucha: Yo, como hijo de Dios, me hice responsable voluntariamente de todos los errores y pecados de la humanidad. Todo pesaba sobre Mí, mi Padre se asomó desde el cielo para verme en la cruz y contemplarse en Mi rostro, clavó sus ojos en Mí y su pasmo fue infinito. Sobre mi rostro, vio sobrepuesta sucesiva y vertiginosamente las caras de todos los hombres. Desde el cielo, durante aquellas tres horas terribles de mi agonía en la cruz, contemplaba el desfile trágico de la humanidad vencida, mientras tanto Yo le decía:
“¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!” No era Yo sólo quien moría en la cruz, eran miles y miles de dolientes seres humanos, derrotados muchos por sus propias pasiones, por sus errores, por sus pecados. El desfile era terrible, repugnante, grosero. Mi Padre vio pasar sobre mi rostro la cara del soberbio; la del sectario, imaginando la destrucción de Dios, la del asesino frío y desalmado...
Había labios repugnantes, ojeras hundidas marcadas con fuego de lujuria, alientos insoportables de ebriedad, palidez de madrugadas encenagadas en el vicio, sórdidos rictus de amargura y desesperación, turbadoras miradas de perversión y delito, de subterráneas anormalidades inconfesables y oscuras. Toda la derrota y las lacras de una humanidad irredenta, la agonía, la muerte. Y mi Padre… Dios, las amó a todas y perdonó sus pecados”.
Mi Cristo calló, qué pobre y ridículo me pareció el arte de los hombres y qué profundo e insondable el amor de Dios. Y desde entonces, enmudeció. No volvió a hablarme más.
No olvidemos nunca esta suprema y difícil lección. No olvidemos nunca la superficie lisa del rostro de mi Cristo, tajado verticalmente. Podríamos compararlo con un portarretrato vacío. En él se nos ofrece la oportunidad de colocar la cara de aquél o aquellos que nos han hecho daño o que odiamos profundamente, haciéndonos más daño a nosotros mismos que a quien es objeto de nuestro rencor.
¡Sí…, sí, seamos valientes! Recordemos el rostro que mayor odio y antipatía nos produzca, acerquémoslo a Cristo, aunque sintamos temblar nuestro pulso. Coloquémoslo sobre el suyo e imaginemos que nuestro enemigo, ese ser que odiamos, ocupa su lugar en la cruz. Cerremos los ojos, acerquémonos al crucificado y besemos reverentes y humildes su figura.
Al besar un Cristo, con el rostro de nuestro enemigo, nos envolverá una voz cálida y musical, paternal y bondadosa. Aquélla que hace muchos siglos nos dejara la más grande y maravillosa herencia que hombre alguno pueda tener, encerrada en sólo seis sencillas palabras:
.
“Amaos los unos a los otros”...
“¡MIRA QUE TE PARTO LA CARA!” Y siempre pensé que todo suele quedar en un puñetazo, un bofetón, una cuchillada en la mejilla. Sólo en Ti se ha cumplido literalmente la brutal amenaza, te han partido la cara de un solo tajo.
Yo se la hubiera restaurado, pero Él me lo prohibió. Por eso me dedico en un juego de fantasía y cariño, a restaurársela idealmente, colocando sobre su cabeza sin facciones, las caras que para mi Cristo, ha soñado el arte universal. Consumo en este juego, museos, colecciones, galerías, catedrales, pinacotecas. Todo va pasando por el tajo de su cara en un desfile lento, y me siento Velázquez o Juan de Meza, con un patetismo barroco, o Montañés con olímpica belleza, o Leonardo, de infinita tristeza.
Pero desde hace unos días, he tenido que renunciar también al consuelo de este juego, ¡el Cristo roto es terrible en su exigencia!, no concibe treguas, y me lo ha prohibido también. Yo creí al principio que le gustaba, al menos lo toleraba silencioso, hasta que un día me interrumpió severamente:
- ¡BASTA! No me pongas ya más caras, he tolerado tu juego demasiado tiempo. ¿No acabas de comprenderlo? No me pongas más esas caras que pides de limosna, al arte de los hombres. ¡Quiero estar así, sin cara! Prometiste que jamás me restaurarías… a no ser, que quieras ensayar otro juego, ponerme otras caras. Esas… sí las aceptaré.
- ¿Cuáles Señor? Te las pondré enseguida. Dime qué caras y te las pongo.
- Temo que no lo entiendas, incluso que te escandalices como los fariseos... Me refiero a otros rostros, pero reales, no fingidos como los que inventabas, y que son también míos, como el que me cortaron de un tajo.
- Ahh, ya creo adivinar Señor, te refieres a las caras de los santos, de los apóstoles, de los mártires…
- Esas caras en verdad, son mías. Nadie me las niega ni me las regatea. Pero yo quiero otras, las reclamo, muy pocos se atreverían a ponérselas, Yo sí.
Hizo un descanso, como para tomar fuerzas. Respiró profundamente. Yo estaba asustado, tenía miedo, pero no había remedio. Entonces me dijo:
- Oye, ¿No tienes por ahí un retrato de tu enemigo? De ese que te tiene envidia y que no te deja vivir; del que interpreta mal por sistema todas tus cosas, del que siempre va hablando mal de ti, del que te arruinó, del que dio malos y decisivos informes sobre ti, del traidor que te puso una zancadilla, del que logró echarte del puesto que tenías, del que te denunció, del que te metió en la cárcel...
- Cristo, ¡no sigas!
- Es demasiado, ¿Verdad?
- Es inhumano, es absurdo…
- ¿Te has fijado bien en la cara de los leprosos, de los anormales, de los idiotizados, de los mendigos sucios, de los imbéciles, de los locos...?
- ¿Y...? ¿Y me vas a decir Cristo, que esas caras son tuyas y… y que te las ponga? No, no, imposible.
- ¡Espera! no acabo aún... Toma bien nota de esta última lista y no olvides ningún rostro: Tienes que ponerme la cara del blasfemo, del suicida, del degenerado, del ladrón, del borracho, del asesino, del criminal, del traidor, del vicioso. ¿No has oído?
¡Necesito que pongas todos esos rostros sobre el mío!
- …No, no Señor… -contesté— ¡No entiendo nada! ¿Todos esos rostros miserables y corruptos sobre el tuyo, sagrado y divino?
- ¡Sí, así lo quiero! ¿No ves que todos ellos pertenecen a esta pobre humanidad doliente creada por mi padre? ¿No te das cuenta que yo he dado la vida por todos?
Quizá ahora comprendas lo que fue la Redención.
Escucha: Yo, como hijo de Dios, me hice responsable voluntariamente de todos los errores y pecados de la humanidad. Todo pesaba sobre Mí, mi Padre se asomó desde el cielo para verme en la cruz y contemplarse en Mi rostro, clavó sus ojos en Mí y su pasmo fue infinito. Sobre mi rostro, vio sobrepuesta sucesiva y vertiginosamente las caras de todos los hombres. Desde el cielo, durante aquellas tres horas terribles de mi agonía en la cruz, contemplaba el desfile trágico de la humanidad vencida, mientras tanto Yo le decía:
“¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!” No era Yo sólo quien moría en la cruz, eran miles y miles de dolientes seres humanos, derrotados muchos por sus propias pasiones, por sus errores, por sus pecados. El desfile era terrible, repugnante, grosero. Mi Padre vio pasar sobre mi rostro la cara del soberbio; la del sectario, imaginando la destrucción de Dios, la del asesino frío y desalmado...
Había labios repugnantes, ojeras hundidas marcadas con fuego de lujuria, alientos insoportables de ebriedad, palidez de madrugadas encenagadas en el vicio, sórdidos rictus de amargura y desesperación, turbadoras miradas de perversión y delito, de subterráneas anormalidades inconfesables y oscuras. Toda la derrota y las lacras de una humanidad irredenta, la agonía, la muerte. Y mi Padre… Dios, las amó a todas y perdonó sus pecados”.
Mi Cristo calló, qué pobre y ridículo me pareció el arte de los hombres y qué profundo e insondable el amor de Dios. Y desde entonces, enmudeció. No volvió a hablarme más.
No olvidemos nunca esta suprema y difícil lección. No olvidemos nunca la superficie lisa del rostro de mi Cristo, tajado verticalmente. Podríamos compararlo con un portarretrato vacío. En él se nos ofrece la oportunidad de colocar la cara de aquél o aquellos que nos han hecho daño o que odiamos profundamente, haciéndonos más daño a nosotros mismos que a quien es objeto de nuestro rencor.
¡Sí…, sí, seamos valientes! Recordemos el rostro que mayor odio y antipatía nos produzca, acerquémoslo a Cristo, aunque sintamos temblar nuestro pulso. Coloquémoslo sobre el suyo e imaginemos que nuestro enemigo, ese ser que odiamos, ocupa su lugar en la cruz. Cerremos los ojos, acerquémonos al crucificado y besemos reverentes y humildes su figura.
Al besar un Cristo, con el rostro de nuestro enemigo, nos envolverá una voz cálida y musical, paternal y bondadosa. Aquélla que hace muchos siglos nos dejara la más grande y maravillosa herencia que hombre alguno pueda tener, encerrada en sólo seis sencillas palabras:
.
“Amaos los unos a los otros”...
martes, 10 de enero de 2017
Mi Cristo Roto. Se ha perdido una Cruz.
Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida. Marco Aurelio.
¡Atención! Se ha perdido una cruz y
no se da con ella, es la de mi Cristo roto. ¿Alguno de vosotros, ha
encontrado una cruz? ¿Queréis las señas? ¿El tamaño? No es muy grande,
pero es una cruz y no hay cruz pequeña, además es una cruz para Cristo y
entonces no hay modo de medirla, con estas señas basta porque en
definitiva todas las cruces son iguales.
Perdonad pues mi insistencia, ¿Quién de nosotros no ha encontrado una cruz? Mejor dicho: ¿Quién no tiene una cruz? Es un derecho de propiedad irrenunciable que se está ejerciendo siempre, todos la llevamos. La llevamos encima, a cuestas, aunque no se nos vea, aunque sonriamos.
A veces por oculta, es más pesada. Esta noche al acostarnos, no podremos dejarla colgada en la percha, al levantarnos mañana, no será necesario vestírnosla, saltaremos de la cama con ella ya puesta.
¿Que quién ha encontrado una cruz? Todos… todos, buenos y malos, santos y criminales, sanos y enfermos, ni siquiera respeta a los que parecen desafiar el dolor con las carcajadas y juergas de su vida.
Esa pobre mujer, que repintada y aburrida espera sentada a la barra de la cafetería o arrimada a la esquina estratégica, lleva una pavorosa cruz a cuestas, pesa tanto, que se apoya recostándose en la esquina, es una cruz más pesada de lo que sospechamos y el que se acerca a ella buscando el placer, lo hace por huir de otra cruz. Hablan los dos, regatean, prometen, se arreglan al fin y allá van por la calle adelante, con prisa y con la cruz a cuestas, y cuando regresan, cuando ya han tratado de aplacar su hambre de felicidad, sienten defraudados que ha aumentado su cruz, que es mayor. En ella, asco y envilecimiento, en él, desolación.
Toda ciudad en definitiva es un bosque, una selva, una colmena de cruces, ¿Y sabes amigo por qué a veces nuestra cruz resulta intolerable? ¿Sabes por qué llega a convertirse en desesperación y suicidio? Porque entonces nuestra cruz, es una cruz sola, sin Cristo, solamente se puede tolerar cuando lleva un Cristo entre sus brazos.
Una cruz laica, sin sangre ni amor de Dios, es absurda, no tiene sentido, por eso, se me ocurre una idea: Yo tengo un Cristo sin cruz y tú tienes, tal vez, una cruz sin Cristo. Los dos están incompletos. Mi Cristo no descansa, porque le falta su cruz, tú no resistes tu cruz porque te falta Cristo. ¿Por qué no le das esta noche tu cruz vacía al Cristo? Tú tienes una cruz sola, vacía, helada, negra, sin sentido. Te comprendo, sufrir así es irracional y no me explico ¿Cómo has podido tolerarla tanto tiempo? Tienes el remedio en tus manos… anda, dame esa cruz tuya, dámela, te doy en cambio, este Cristo sin reposo y sin cruz. Tómalo, es tuyo, dale tu cruz, toma mi Cristo; júntalos, clávalos, abrázalos y todo habrá cambiado.
Mi Cristo roto descansa en tu cruz, tu cruz se ablanda con mi Cristo en ella. Hemos encontrado una cruz, la nuestra, que resulta ser la de Cristo...
Perdonad pues mi insistencia, ¿Quién de nosotros no ha encontrado una cruz? Mejor dicho: ¿Quién no tiene una cruz? Es un derecho de propiedad irrenunciable que se está ejerciendo siempre, todos la llevamos. La llevamos encima, a cuestas, aunque no se nos vea, aunque sonriamos.
A veces por oculta, es más pesada. Esta noche al acostarnos, no podremos dejarla colgada en la percha, al levantarnos mañana, no será necesario vestírnosla, saltaremos de la cama con ella ya puesta.
¿Que quién ha encontrado una cruz? Todos… todos, buenos y malos, santos y criminales, sanos y enfermos, ni siquiera respeta a los que parecen desafiar el dolor con las carcajadas y juergas de su vida.
Esa pobre mujer, que repintada y aburrida espera sentada a la barra de la cafetería o arrimada a la esquina estratégica, lleva una pavorosa cruz a cuestas, pesa tanto, que se apoya recostándose en la esquina, es una cruz más pesada de lo que sospechamos y el que se acerca a ella buscando el placer, lo hace por huir de otra cruz. Hablan los dos, regatean, prometen, se arreglan al fin y allá van por la calle adelante, con prisa y con la cruz a cuestas, y cuando regresan, cuando ya han tratado de aplacar su hambre de felicidad, sienten defraudados que ha aumentado su cruz, que es mayor. En ella, asco y envilecimiento, en él, desolación.
Toda ciudad en definitiva es un bosque, una selva, una colmena de cruces, ¿Y sabes amigo por qué a veces nuestra cruz resulta intolerable? ¿Sabes por qué llega a convertirse en desesperación y suicidio? Porque entonces nuestra cruz, es una cruz sola, sin Cristo, solamente se puede tolerar cuando lleva un Cristo entre sus brazos.
Una cruz laica, sin sangre ni amor de Dios, es absurda, no tiene sentido, por eso, se me ocurre una idea: Yo tengo un Cristo sin cruz y tú tienes, tal vez, una cruz sin Cristo. Los dos están incompletos. Mi Cristo no descansa, porque le falta su cruz, tú no resistes tu cruz porque te falta Cristo. ¿Por qué no le das esta noche tu cruz vacía al Cristo? Tú tienes una cruz sola, vacía, helada, negra, sin sentido. Te comprendo, sufrir así es irracional y no me explico ¿Cómo has podido tolerarla tanto tiempo? Tienes el remedio en tus manos… anda, dame esa cruz tuya, dámela, te doy en cambio, este Cristo sin reposo y sin cruz. Tómalo, es tuyo, dale tu cruz, toma mi Cristo; júntalos, clávalos, abrázalos y todo habrá cambiado.
Mi Cristo roto descansa en tu cruz, tu cruz se ablanda con mi Cristo en ella. Hemos encontrado una cruz, la nuestra, que resulta ser la de Cristo...
sábado, 7 de enero de 2017
Mi Cristo Roto. Dios tiene mano izquierda.
"No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús".
La misma tarde que compré mi Cristo, le pregunté al anticuario dónde estaría el brazo derecho.
- ¡Oh, imposible encontrarlo! –me contestó— Y no crea usted que no revolvimos ya todo el pajar en donde estaba tirada la imagen mutilada. Encontramos, eso sí, la pierna izquierda y se la pegamos pero de la mano derecha ¡Ni rastro!
El anticuario no sabía Señor por dónde andaba tu mano derecha, pero Tú, Tú sí que lo sabes, la estás desclavando continuamente y se te escapa siempre. No, no me extraña que no la tengas, anda por ahí, invisible pero eficaz.
¡¿Quién no siente de vez en cuando, el suave roce de la mano llagada de Cristo?! Esa mano invisible que, sin llamar a la puerta, se mete en todas partes; en el hospital, en el lecho de muerte, en la oficina, en el despacho, en la fábrica, en el cine, en el teatro. Se cuela de puntillas como una ráfaga luminosa y musical. No podemos dar un paso por la vida sin tropezar con la mano de Dios. Pero tú, Cristo mío roto, sólo tienes mano izquierda.
Y me imaginé que decía, después de sentir que mi Cristo sonreía silencioso: “Qué poco y mal me conocéis, ¿Qué sería de vosotros los hombres si yo no tuviera mano izquierda?, La tengo, pero no para evitar que me crucifiquen, sino para conseguir que mi padre no os condene, Yo no uso mi mano izquierda para salvarme de la cruz, sino para salvaros del infierno, ¿Lo comprendes ahora?”
Toda la aventura trágica y divina de nuestra vida, está en dejarnos guiar por las manos de Dios. Pero hay en nosotros un elemento difícil, esquivo, peligroso: la libertad. Y Dios la respeta misteriosamente, infinitamente.
Para conquistarnos dispone Dios de dos manos, la derecha y la izquierda que representan dos técnicas y dos tácticas. La mano derecha es clara, abierta, transparente, luminosa. La mano izquierda busca atajos, da rodeos, es cálculo, diplomacia, no tiene prisa, si es necesario actúa a distancia y finge la voz, pero aunque izquierda no es maquiavélica ni traidora, porque la mueve el amor.
Para cada alma Dios tiene dos manos, pero las emplea de modo distinto porque todas las almas son diferentes. Con la derecha, como a palomas blancas o a ovejas dóciles,
Dios guiaba a Juan Evangelista, a Francisco de Asís, a Juan de la Cruz, a Francisco Javier, a las dos Teresas...
Para conquistar a Pedro, a Pablo, a Magdalena, a Agustín, a Ignacio de Loyola, Dios tuvo que emplear la izquierda. Ante la mano derecha, se rebelan, entonces entra en juego la izquierda, busca un disfraz y se trueca en rayo, en bala, trata de ser freno que nos detenga, quiere alzarnos del barro en que caímos, se nos mete en el pecho para ver si logra ablandar nuestros corazones. Sus recursos son infinitos, hoy la disimula con modernos y actuales disfraces, es el ser más actual...
¡Se rompe una presa que arrastra mis fincas! Tengo un descuido inexplicable en el trabajo, y la máquina me siega un brazo. Íbamos en coche a 100 por hora, nos salió inesperadamente un camión, murieron en el acto mi mujer y un hijo, y quedé solo en la vida. Jamás he tenido una enfermedad, pero me dice el médico que tengo algo incurable...
Ante la mano izquierda de Dios, la primera reacción es un grito de rebeldía y desesperación, olvidamos la presa, el coche, el traidor, la muerte, porque adivinamos que ellos no tienen en definitiva la culpa, presentimos a Dios como responsable de ese dolor, que por ser tan terriblemente profundo, no puede venir de las criaturas y lógicamente nos encaramos a Dios. ¡Le gritamos, le emplazamos, le protestamos, le exigimos, le desafiamos, le condenamos! “¡PADRE…! ¡SI FUERAS PADRE, NO ME TRATARÍAS ASÍ!” Gritamos, protestamos, nos rebelamos y luego… nos quedamos solos.
Y vienen las primeras lágrimas nerviosas y quemantes, y sin darnos cuenta, la primera oración. Volvemos a protestar contra Dios, contra nuestra primera oración... Sucede el cansancio, las lágrimas ya son más serenas, ya rezamos sin protestar, tenemos ganas de besar algo, ¿Qué? Oh sí, eso, ya lo encontramos, un crucifijo, y con un beso le decimos a Dios, que está bien lo que Él disponga...
Terrible, violenta, dura, implacable, pero bendita mano izquierda de Dios. Se formulan absurdas expresiones: “Bendita presa que se rompió, arrasó mi fábrica, pero me acercó a Dios, yo andaba muy lejos de Él”.
Cristo mío roto, te lo digo en nombre mío y de todos, porque todos somos valientes para pedírtelo desde ahora: Señor, si no basta para salvarnos la ternura de tu mano derecha, desclava tu izquierda, disfrázala de lo que quieras: fracaso, calumnia, ruina, accidente, muerte. Cristo, que seamos hijos de tu mano, de tu derecha o de tu izquierda.
A la cabecera de tu cama, amigo, o en tu mesita de noche, tienes un Cristo clavado en la cruz, ¿Por qué esta noche, antes de acostarte, no le besas la mano izquierda? Dios sabrá compensarte ese gesto de valor y resignación cristiana.
jueves, 5 de enero de 2017
Un año para cultivar valores. Enero: Optimismo.
Sondéame, Señor, descubre mi corazón, mira si mi camino se tuerce. ¡Condúceme por el camino de la eternidad! Salmo 138.
El caleidoscopio.
Existía un hombre que, a causa de una guerra en la que habia peleado de joven, perdió la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con las manos, con lo cual pudo destacarse como un estupendo artesano; sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento.
En cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos, un hermoso caleidoscopio como alguno que él tuvo en su niñez. Por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales...
Al cabo de la cena de Noche Buena pudo, finalmente, imaginar, a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos de su padre ciego.
Durante los días y las noches siguientes, el niño fue a todo sitio llevando el preciado regalo y con él, regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En el receso, entre clase y clase, el niño exhibió y compartió, lleno de orgullo, su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con aquella maravilla.
Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, ¡qué maravilloso caleidoscopio te han regalado... ¿dónde te lo compraron? no he visto jamás nada igual en el pueblo..." Y el niño orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá". A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?... Imposible... ¡si tu padre está ciego!".
Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo y le contestó: "Sí... mi papá está ciego... pero de los ojos... solamente de los ojos..." El amor solo se puede ver con el corazón... lo esencial es invisible a los ojos.
Envió: Randall Salvatierra Porras.
Fuente:
Humberto A. Agudelo C.
Vitaminas diarias para el espíritu 2.
Paulinas. Grupo Editorial Latinoamericano
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lunes, 24 de octubre de 2016
Lo que eres, solo se construye en el HOY.
"Hay que vivir cada día como un viernes de diciembre y no como un lunes de enero". JCBranger.
Los viernes siempre los esperamos con alegría, es el inicio del fin de semana. Entonces, imagínense ¿cómo son los viernes de diciembre? alborotados, felices, andamos de corre corre, cargados de energía positiva para todo el mundo y para nosotros mismos.
Siempre nos quejamos de los lunes, comienza la semana, otra vez a la rutina, otra vez a la lucha diaria... ¿Cómo son los lunes de enero? Muertos, solos, tristes, no hay gente alegre, se acabó navidad, el fin de año y la festividad....
"Como decidas vivir cada día de tu vida, será la actitud con la que enfrentes tu realidad". @Angelicamzp.
Uno decide cada día como vivir; con alegría y felicidad o como amargados, apaticos y apagados. Decidimos si vivir como los viernes de diciembre o como los lunes de enero. ¿Usted como vive su día a día? ¿Con la alegría de la resurrección o con la tristeza del sepulcro?, ¿con la alegría del nacimiento o con la tristeza del camino al Calvario?, ¿con Cristo vivo y resucitado en cada respirar, cada célula del ser o con la tristeza hasta la médula?.
Mi tía materna y madrina de bautizo (QEPD) de niña siempre me decía esto: "Angélica, hay dos maneras de vivir la vida una buena y la otra mala. Tú escoges. Una vida con Cristo y la otra sin Él".
Entendí que en eso consistía realmente el famoso "libre albedrío".
Bendecir y agradecer cada día, cada lunes, cada inicio de semana, cada rutina diaria, cada amanecer es la prueba fehaciente de que estás viv@. La felicidad depende de ti mism@, es tu responsabilidad no la de l@s demás. Recuerda que Nadie tiene la capacidad de intranquilizarte el espíritu a menos que tú se lo permitas, por eso deja de vivir alienad@, vivir feliz no es decir: "yo no veo noticias, no quiero llenarme de esa negatividad" NECI@ esa es la forma más cómoda de seguir nadando en tu propia miseria, porque vives en la orilla de todo.
Sólo l@s amad@s aman, y no puedes amar ni defender lo que no conoces. Sino hay sentido de pertenencia sino hay documentación, sino se vive en el AQUÍ y en el AHORA aparece la autoexclusión, esa que nos hace mártires de nosotros mismos y nuestras acciones equivocadas que conllevan a echarle la culpa a los demás de nuestras "desgracias".
Nacen las excusas, la falta de compromiso, la carencia total de soluciones, hay desden y eso lleva al conformismo y a la soledad tanto espiritual, emocional, personal y física; porque se termina siendo una carga para los demás. Se comienza a ser el fastidio el o la rompe grupo. Salen entonces las famosas frases: "¿Otra vez tu aquí?, ¡Qué fastidio contigo!etc etc etc.
Amig@s mi@s la solución no es vivir en la orilla, no es evitar el enfrentamiento con la excusa de: "Es que yo soy pacific@". Eso es cobardía, es la decisión cómoda del cobarde, de l@s que viven victimizándose. Al contrario se debe identificar el problema para encararlo y resolverlo desde la realidad, desde el Aquí y el Ahora.
Como coach me he dado cuenta que el mayor problema es la falta de decisión y de valentía, y cabe destacar que eso aplica para todo, ya sea la vida personal, laboral, espiritual, académica, la vida de pareja, todo. Es decidir como vivir, recorriendo uno de los dos caminos; el de l@s cobardes o el de l@s valientes. Un camino con Jesucristo o un camino sin Él.
Les invito a vivir cada día como dice JC Caramés, metid@s en un PEO, es decir, en el Poder Encontrar Oportunidades siempre; aunque a veces a usted le provoque estar de ojos cerrados y en su zona de confort.
Bendecir y agradecer cada día, cada lunes, cada inicio de semana, cada rutina diaria, cada amanecer es la prueba fehaciente de que estás viv@. La felicidad depende de ti mism@, es tu responsabilidad no la de l@s demás. Recuerda que Nadie tiene la capacidad de intranquilizarte el espíritu a menos que tú se lo permitas, por eso deja de vivir alienad@, vivir feliz no es decir: "yo no veo noticias, no quiero llenarme de esa negatividad" NECI@ esa es la forma más cómoda de seguir nadando en tu propia miseria, porque vives en la orilla de todo.
Sólo l@s amad@s aman, y no puedes amar ni defender lo que no conoces. Sino hay sentido de pertenencia sino hay documentación, sino se vive en el AQUÍ y en el AHORA aparece la autoexclusión, esa que nos hace mártires de nosotros mismos y nuestras acciones equivocadas que conllevan a echarle la culpa a los demás de nuestras "desgracias".
Nacen las excusas, la falta de compromiso, la carencia total de soluciones, hay desden y eso lleva al conformismo y a la soledad tanto espiritual, emocional, personal y física; porque se termina siendo una carga para los demás. Se comienza a ser el fastidio el o la rompe grupo. Salen entonces las famosas frases: "¿Otra vez tu aquí?, ¡Qué fastidio contigo!etc etc etc.
Amig@s mi@s la solución no es vivir en la orilla, no es evitar el enfrentamiento con la excusa de: "Es que yo soy pacific@". Eso es cobardía, es la decisión cómoda del cobarde, de l@s que viven victimizándose. Al contrario se debe identificar el problema para encararlo y resolverlo desde la realidad, desde el Aquí y el Ahora.
Como coach me he dado cuenta que el mayor problema es la falta de decisión y de valentía, y cabe destacar que eso aplica para todo, ya sea la vida personal, laboral, espiritual, académica, la vida de pareja, todo. Es decidir como vivir, recorriendo uno de los dos caminos; el de l@s cobardes o el de l@s valientes. Un camino con Jesucristo o un camino sin Él.
Les invito a vivir cada día como dice JC Caramés, metid@s en un PEO, es decir, en el Poder Encontrar Oportunidades siempre; aunque a veces a usted le provoque estar de ojos cerrados y en su zona de confort.
¡Que nos corten las ramas, pero jamás las alas; vive cada lunes como viernes de diciembre!
.:*:.Hasta la próxima Ruta, Dios mediante. Bendiciones Infinitas. Paz y Bien..:*:.
.:*:.Hasta la próxima Ruta, Dios mediante. Bendiciones Infinitas. Paz y Bien..:*:.
sábado, 18 de junio de 2016
De qué lado estamos de verdad...
El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre (Cfr. Sal 27,8-9.
La Palabra de Dios nos invita hoy a discernir bien de qué lado estamos de verdad: A favor de la injusticia, el odio y la maldad, o de la justicia, la convivencia y la paz.
El segundo libro de las Crónicas (24, 17-25) advierte que todos podemos caer bajo el abuso de poder.
El gobierno de Joás empezo bien. Su gestión se produjo inicialmente en bienestar para todos, pero tras el populismo, el afán de poder y los beneficios propios de la adulación, entraron en decadencia, y hasta propició falsas creencias. "El Señor les envió profetas para que se arrepintieran, pero no hicieron caso a sus amonestaciones".
No obstante, persiste este rey en su insensatez, hasta el punto de dar muerte al profeta Zacarías por denunciar sus atrocidades. En su cerrazón, conduce a su pueblo rumbo al fracaso.
No obstante, persiste este rey en su insensatez, hasta el punto de dar muerte al profeta Zacarías por denunciar sus atrocidades. En su cerrazón, conduce a su pueblo rumbo al fracaso.
¿Qué tiene el poder mal empleado que envilece, desquicia y produce muerte? Tiene en sus entrañas egoísmo, avaricia y maldad. El exceso de poder genera prepotencia, encubra a las personas, las saca de la realidad, terminan creyéndose Dios.
El Evangelio de Mateo (6, 24-34) plantea la necesidad de afianzarnos en Dios y no en el tener.
Jesús nos dice: "Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al ´primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero". Con ello nos pide crecer en la grandeza como camino de sanación, liberación y autenticidad.
Todos tenemos multiples fuentes de seguridad. En estas destacan el tener, la imagen y el poder. Aspectos que, si se desordenan, terminan causando dolor, tristezas y muertes, porque nos introducen en una espiral de competencias, avaricia y maldad de las que no se sale con facilidad.
Jesús nos dirá que no gastemos nuestro ingenio en lo que perece. ¿Cómo vamos a gastarnos mezquinamente en nosotros mismos cuando la gente padece hambre, soledad e indefensión?
Que a nosotros nos ocupe totalmente Dios, la convivencia humana y la justicia. Lo demás nos vendrá por añadidura.
P. Gustavo Albarrán, sj.
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miércoles, 1 de junio de 2016
Un año para cultivar valores. Junio: Cortesía.
La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor. San Francisco de Asís.
Querido Dios: Quiero aprovechar un minuto, no para pedir nada de ti. Sino simplemente para darte las gracias por todas las bendiciones recibidas cada nuevo día, especialmente por mis amadas amigas del Equipo de Guerrer@s de Dios y María Santísima en Whatsapp.
Gracias Señor por la dicha y la bendición de haberles conocido y de estar juntas en este proyecto que ya tiene 2 años de vigencia. Gracias por la existencia de cada una de ellas. Gracias por el cariño y el amor que me han brindado y demostrado desde que nos conocemos y que ha sido siempre, un cariño y amor desinteresado.
Gracias también a los chicos que están en el equipo. Todos somos piezas claves en la construcción del reino de Dios en la tierra y en nuestro amado país, Venezuela. Ilumínanos, protégenos y dirígenos por siempre y para siempre. Amén. Cristo y Yo, mayoría aplastante.
jueves, 21 de abril de 2016
La Vida tiene sentido. He regresado mis amados amigos.
Dios también encargó a sus descendientes el cuidado de la tierra. Génesis 1,28.
Cuando respiras hinchando tus pulmones de aire, y notas que no estás solo a pesar de estar en el desierto.
Cuando miras al cielo y ves las estrellas que dominan el firmamento comprendes que la vida es mucho más que el simple palpitar de tu corazón.
La vida tiene sentido cuando andas y no dejas tras de ti amargura.
Cuando tras de ti has dejado amigos y hermanos, cuando has dejado un grato recuerdo en todo aquel que te ha conocido.
Si tras de ti has dejado odio, esas serán las raíces que darán en el futuro frutos amargos; si la planta que crece tiene raíces de amor, los frutos serán dulces y serán tu alimento en el andar de cada día.
Apoya tu mano sobre el hombro de aquellos que andan contigo, porque si te sientes débil ellos te reconfortarán y si te sientes fuerte andarás más de prisa.
No te ates a las alabanzas.
Si hablas a los demás, que tu palabra sea limpia; pero no hables con orgullo, porque hacerlo es hablar con falsedad.
Piénsalo, vale la pena.
Vivir es Ayudar a Vivir.
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martes, 1 de septiembre de 2015
Un año para cultivar valores. Septiembre: Sabiduría.
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