La "gran semana" de los cristianos.
Jesús, que vivió los acontecimientos decisivos de su pasión, muerte y resurrección en estos días, es quien les comunica la santidad. Santo es el que los vivió el primero, y santos hemos de ser los que los revivimos en las diversas celebraciones. La pasión, la muerte y la resurrección de Jesús nos convocan en esta semana. No podemos fallar.
Convocados a celebrar los grandes misterios de la salvación.
Como discípulos de Jesús y como comunidad, el Miércoles de Ceniza nos pusimos en camino hacia la Pascua. Cada día de Cuaresma fue un paso hacia adelante, siguiendo las huellas de Jesús, que es quien marca el camino. A partir del Domingo de Ramos, estamos todos convocados a vivir la última etapa del camino pascual, con renovada intensidad. Los que han hecho todo el recorrido, y los que por pereza o negligencia, ni siquiera lo han comenzado. No nos dejemos engañar por las propuestas, que en estos días abundan, de emprender otras rutas que no son el "Vía-Crucis", el Camino de la Cruz; y la "Vía-Lucis", el Camino de la Luz, que es el camino de gloria, que Jesús hizo antes que nosotros.
El Domingo de Ramos anticipó los principales acontecimientos, que celebraremos con gran solemnidad al final. La procesión con los Ramos en la que Jesús es aclamado como Rey victorioso, nos invitó a encontrarnos con Él en la Vigilia Pascual, para celebrar su victoria sobre el pecado, sobre la violencia y sobre la muerte.


El camino pascual culmina en la Vigilia Pascual y en el Domingo de Pascua. Tenemos que estar presentes y vivir con todos los creyentes en Cristo el gozo de la resurrección, para poder ser testigos del Resucitado. La falta de testigos, cuestiona nuestra celebración de la resurrección de Jesús. Si estamos ausentes de la celebración, de qué vamos a dar testimonio.
Las celebraciones litúrgicas y la piedad popular.
A las celebraciones litúrgicas les acompañan esta semana diversos actos de la piedad popular. La prioridad la tienen las celebraciones litúrgicas de la comunidad. "Es necesario que estas manifestaciones de la piedad popular nunca aparezcan ante los fieles, ni por la hora ni por el modo de convocatoria, como sucedáneo de las celebraciones litúrgicas" (DPPL 143). Las manifestaciones de la piedad popular han de ayudar a los fieles a vivir mejor los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que celebramos en la liturgia durante la Semana Santa.
Un llamado importante a los responsables de las comunidades y a todos los fieles: La Semana Santa no concluye el Viernes Santo con la muerte de Jesús en la cruz y con su sepultura. La Semana Santa culmina el Domingo de Resurrección, y se prolonga durante la cincuentena pascual, que es como un "domingo de Pascua continuado" recordando que también celebramos la "Fiesta de la Divina Misericordia" en esa cincuentena.
Para conocer más visitar por favor mi otro blog: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: Misal de Semana Santa. Ciclo C. Editorial. San Pablo. Venezuela. 2013.
Adaptación e imágenes de: Angélica Zambrano.
DPPL: Directorio sobre la Piedad Popular y la Litúrgia.